Cuando la voluntad humana se hace presente
y se manifiesta en presencia del amor,
muchos portentos se hacen evidentes.

EL HOMBRE MAS FUERTE DEL MUNDO
Fortaleza Espiritual

Cuenta una historia de un hombre muy fuerte
y que siempre había triunfado en
todas las pruebas que se le imponían.

Llegó él mismo a considerarse
» El más fuerte del mundo ”

Visitaba las aldeas
viajando con la caravana de mercaderes
a la que pertenecía
y siempre hallaba una oportunidad
para hacer gala de su fuerza sobrehumana.

En un pueblo levantaba una inmensa roca,
en el otro derribaba el solo una pared,
o levantaba un pesado fardo
que tres hombres no podrían mover.

Era tal la admiración
que su presencia y su nombre imponían,
que llegó a ser una celebridad.

Y así poco a poco y con el pasar de los años,
se transformó en una leyenda.

Pero sucedió, que una terrible tormenta
sorprendió a su caravana en medio del desierto
y muchos de sus compañeros de viaje
murieron asfixiados por la arena.

Solo muy pocos sobrevivieron
y los que así lo hicieron,
quedaron a merced del inclemente sol
una vez calmados los vientos y las nubes de arena.

Nuestro hombre fuerte
pudo arrastrarse hasta una roca que sobresalía del suelo
y abrazarse a ella hasta que pasó la tormenta.

Luego,
se dedicó a buscar a sus compañeros
y a salvar de las arenas
las pocas reservas de agua que pudo encontrar.

El cansancio lo venció aquella noche.

El día siguiente fue un día de agonía
bajo el sol inclemente,
cubiertos por las hirvientes arenas
y racionando la poca agua.

Se sabían alejados de cualquier poblado
y el oasis más cercano
se hallaba a varias jomadas de camino.

Cansados y exhaustos se resignaron a morir.

“ Pero uno de ellos,
un joven débil que apenas alentaba,
comenzó a recitar
viejos versos de la gente del desierto ”.

Y así pasaron las horas del ardiente día,
pues todos lo oían
con toda su atención puesta en cada sílaba,
en cada verso,
volviendo a sí mismos en todo momento,
mientras se disipaba el cansancio
y se hacía presente otra vez la voluntad de vivir.

Al amanecer del otro día,
nuestro hombre fuerte
abandonó el sitio que había elegido paro morir
y salvó de la arena telas para hacer una tienda,
un ánfora de regio vino,
varios cueros de agua
y carne seca.

Comieron la carne, tomaron el agua
y nuevamente el joven comenzó a recitar
las viejas historias
y los otros se concentraron en ella.

Así al cuarto día,
estaban lo suficientemente fuertes
como para poder emprender el camino
hacia el oasis más cercano.

De igual forma caminaban al anochecer y en las madrugadas,
pasaban el resto del día
escuchando las viejas historias
y consumiendo apenas lo que era indispensable
de las pequeñas reservas de comida.

Pero el hombre fuerte
se empeñaba en cargar consigo el ánfora de vino,
que ninguno de ellos bebía.
Así, ocho días más tarde,
un puñado de harapientos y cadavéricos hombres,
comandados por uno de gran tamaño
que portaba uno lujosa ánfora de vino,
llegó al oasis
y allí al fin pudieron descansar plenamente,
pagando sus nuevas ropas y sus camellos
con el valor del ánfora de vino.

Tiempo después regresaron al lugar de la tragedia,
rescataron los cuerpos y las pertenencias que eran aun útiles
y siguieron su camino.

El hombre fuerte, ahora jefe de la caravana,
se detenía todas las tardes a repetir los versos
y pedía a los hombres
que pusieran en ellos toda su atención.

Nadie se explicaba
el porqué de aquella conducta.

Cuando llegaron por fin al final de su viaje,
se acercaron los niños
a saludar al hombre más fuerte de la tierra
y como siempre, gritaban a su paso:

¿ Quién es el hombre más fuerte del mundo ?

Pero esta vez,
en lugar de la risotada y del porte engreído,
lo vieron señalar al joven poeta.

El detuvo a los niños y les preguntó:

¿ Quién es el hombre más fuerte ?

Y los niños vocearon su nombre,
pero él,
levantando a muchos en sus fuertes brazos les aclaró:

¿ Quién es más fuerte ?

¿ Aquel que puede levantar en vilo una inmensa roca
o el que detiene con su palabra
el golpe certero de la muerte,
cuando el alma ya ha abandonado el ansia de vivir ?.

Los niños no entendieron muy bien,
solo sabían que él
era el hombre más fuerte del Mundo.

“ Pero ahora él sabía
que había muchos tipos distintos de fortalezas
y que la suya era quizás la más evidente,
pero no por eso la más grande ”.

Y es que el hombre posee en sí
insospechadas y maravillosas fortalezas
que solo se manifiestan:
Cuando la humana voluntad así lo decide.

Una mujer dèbil
levantò un buey caído sobre el cuerpo de su hijo.

Un anciano
sostiene con sus débiles brazos
a la hija que ha resbalado sobre el abismo.

Un perro
arrastra el pesado cuerpo de su amo hasta el hogar.

Un niño entíende la sabidurìa de los sabios
y otro cuida de su madre enferma
con la misma sapiencia que un sanador del Templo.

“ Y muchos, muchos portentos se hacen evidentes,
cuando la voluntad humana se hace presente
y se manifiesta en presencia del amor “.

Porque no es otra cosa
lo que obligó al joven bardo a recitar los viejos poemas,
para volver a la vida la voluntad de vivir
de sus compañeros de viaje.

Es el amor por el hijo
el que ayuda a la madre a mover el buey caído
y el que fortalece los brazos del anciano,
o la quijada y las patas del perro.

El amor a la sabiduría,
abre el entendimiento del niño.

El amor a la madre,
le hace sabio y sanador.

Y es que cuando está tu pecho abierto,
cuando es tu mente solo un canto que dice:

Muéstrese en mí,
el Amor del Padre a través de sus obras.

Fortalezca mi voluntad manifiesta,
el Amor Creador Universal.

Da a mis manos,
la luz de la vida que sana y florece.

Da a mi palabra,
el sonido de vida que conjura la sombra y la ilumina.

Da a mí cuerpo la sabiduría de vida,
que aleja la tristeza y la torna en sonrisa.

Manifieste en mí, la voluntad universal,
como fruto amoroso de mi propia voluntad.

Ya nada hay que sea imposible
a la manifestación consciente y voluntaria,
de la voluntad humana.

Dos grandes enemigos tiene el hombre,
en los tiempos de oscuridad:

Uno es el temor:
que encoge el corazón del hombre y le impide avanzar.

Y el otro,
el abandono de la voluntad de vida:

la entrega voluntaria por desgano,
por tristeza,
por cansancio o incertidumbre
de la llama de vida,
por falta de voluntad de proseguir.

Cuando lleguen allí donde el hermano llora,
miren sus ojos
y como vean en ellos la debilidad de la voluntad,
el abandono del deseo de vida,
la tristeza del que ya no espera amoroso un nuevo día,
dejen que la voluntad de ayudar se manifieste:

A travès de sus palabras
a través de sus gestos,
a travès de sus manos,
pues en ese momento la voluntad de vida universal,
se manifiesta en ustedes
como fortaleza de su propia voluntad.

Muchos abandonan la misión
que voluntariamente eligieron cumplir
y la cambian por prematuro abandono del cuerpo,
por la falla única de su propia voluntad de vivir.

Y ha de aprender el hombre
a transitar en la oscuridad,
“ pero en plena conciencia «.

Usando su voluntad de vivir
como escudo y fortaleza.

¿ No surgió la vida en el universo
como manifestación de
la Voluntad Creadora del Padre ?

¿No mora esta misma voluntad
en cada uno de ustedes ?

¿ No venció la luz original
las sombras que hasta ese momento
se enseñoreaban del oscuro abismo
que era hasta ese momento, el Universo ?

¿ Y no pudo la palabra viva,
manifiesta de la Voluntad del Padre,
crear esa luz,
con ella dar movimiento
y con él dar vida ?

¿ Entonces,
no es el temor otra cosa,
que la manifiesta presencia de la falta de fe
en la voluntad de vida que nos alienta ?

Queridos hermanos:

Deben aprender a avivar esa llama
cuando comienza a apagarse.

Nadie más que ustedes mismos
pueden sembrar vida en su vida
y voluntad en su voluntad.

Pero han de aprender a ver hacia dentro,
a callar esa voz que les dice:

Abandónate,
entrégate,
no luches más,
pues ésta,
no es otra
que la manifestación de su propio desaliento,
que pide cambiar por descanso
el trozo del camino que aún les toca recorrer

Es por eso que deben aprender a ver hacia dentro:

Y esto lo hará cada uno de ustedes
en la forma que mejor decida.

$iempre en silencio,
siempre atentos a ese ritmo
precioso y sereno que es la respiración,
de ser posible a solas
y atentos a cada una
de las ideas que acudan a su mente.

No las nieguen, no las adversen.

Déjenlas manifestarse abiertamente,
pues son ellas camino de conocimiento interior.

Así sabrán a que le temen en realidad.
Si sus expectativas son muy grandes para ese momento
y si las deben adecuar a sus circunstancias.

Así, poco a poco,
irán venciendo el desgano de vivir,
el cansancio de vivir
y la perdida de fe en ustedes mismos.

Hallaran las respuestas
y la voluntad necesaria para seguir
el divino camino de maestros
que han elegido seguir.

No teman, solo sientan su respiración
y cuando al fin después de muchos intentos,
hallan logrado acallar los aullidos de los chacales
que atormentan su pensamiento,
podran entonces meditar, tranquila, serenamente
y con gran sorpresa verán cuan sabios,
cuan hermosos y cuan luminosos,
son sus hogares interiores.

Y la risa, hija divina de la vida,
volverá honesta y clara a sus rostros.

El cansancio se habrá ido,
y la voluntad de vivir volverá a acompañar sus pasos.

Recuerden siempre
que son manifestaciones del Amor Universal
y el Amor Universal incondicional y eterno,
no reconoce limites, ni tiempos, ni espacios.
así como ilimitado es el amor,
así de ilimitados son los dones que llenan sus vidas.

Sea mi vida únicamente una manifestación de amor
y sea mí voluntad el fruto maravilloso de su creación.

Lleve yo el amor en mi ser infinito y luminoso
y donde yo esté, no habrá ni miseria ni oscuridad.

Lleve yo mi voluntad de vida intacta y alegre
y donde yo esté, no habrá desesperanza ni tristeza.

Mire yo dentro de mi ser sin temores
y donde yo esté, el temor será solo un recuerdo.

Y la paz y la luz,
dones vivos y verdaderos tesoros
en las manos de quienes acompañen mi sendero.

Amén

Les ama

Su madre

Miriam

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