Podrás liberar tu alma y prepararla para un amor
que ya no tiene límites ni condiciones,
pues es el amor nacido del real perdón
que está listo para abrir los ojos
al verdadero amor y al verdadero perdón.

Liberacion y Desapego

INICIACION

Querido Hijo:

Te pido que no te resistas ya a recordar.

Deja que el río de las experiencias y vivencias
mane de tu ser
como el agua dulce del manantial
y no temas al recuerdo de los momentos duros,
difíciles o dolorosos.

Has de asumirlo como lo que son,
sólo recuerdos que ya no podrán dañarte
pero que son necesarios para que termines de hilar
el largo camino que te ha traído aquí.

Para que reconozcas y presentes ante ti
aquellos pequeños detalles
que sabes que pueden y deben ser mejorados
para que el cumplimiento de ésta,
– “ tu última misión en la tierra ” –
pueda ser cumplida sin contratiempos.

Has de entender que es la vida del hombre un hilo,
a veces largo, a veces corto,
pero que los hechos y experiencias que debes vivir
para que tu evolución,
que es a la vez
tu más grande derecho y deber para contigo,
se cumpla y materialice.

Pero si hay partes de ese hilo
que tu mente inconsciente ha decidido cortar,
por tristes, feos o dolorosos,
entonces,
la visión que tienes de ti
es complementada con conjeturas o ilusiones,
que en nada pueden ayudarte.

Tómate el tiempo del silencio y de la soledad.

Necesarios,
para que íntimamente
te dediques a reconstruir tu hilo,
derrumbando aquellos muros
que tu mente creó para defenderte del dolor.

Y así saber cuántas veces has sufrido por el mismo hecho,
por la misma omisión, por el mismo egoísmo
o la misma sumisión.

Has de ser maestro de hombres
a los que debes enseñar a despertar.

¿ Pero cómo has de hacerlo,
si te niegas a ti mismo
la posibilidad de verte clara y completamente
a La Luz de tu Hogar Interior, donde mora tu Ser ?

Evita el juzgar estos hechos,
pero tráelos a ti
como se escoge la fruta con mácula del cesto,
se examina y luego se desecha
para que no dañe el resto de sus compañeras.

Has de buscar estos cortos periodos de soledad
y allí respirar como ya te enseñé,
tantas veces como sea necesario
para aquietar tu cuerpo y tu mente.

Sabrás que es así,
cuando el punto del despertar en tu frente
comience a latir como un pequeño y travieso corazón
y tu pecho rebose de calor y entrega.

Allí te dirás a ti, en la forma en que prefieras llamarte:

Yo me llamo en completa presencia,
para que con la ayuda del Amor del Padre
y en plena Luz,
pueda ver cada uno de los tramos
del hilo de mi existencia.

Así poder verme, aceptarme y amarme en plenitud,
como sólo puede verme, aceptarme y amarme
mi Esencia Original,
nacida del Amor del Padre,
hija y parte de Él mismo.

Luego déjate llevar por tu mente y sin forzarlo,
permite que los recuerdos y las vivencias
se manifiesten en ti.

No temas al dolor momentáneo que surja
o al temblor que el miedo prenda en tu cuerpo.

Nada puede dañarte.

Allí mira las veces que caíste
en aquello que hoy criticas en tus hermanos.

Que sufriste lo que hoy sufren tus hermanos.

Que fuiste juzgado inocentemente.

Que dañaste y fuiste dañado.

Las veces en que heriste y fuiste herido.

Y cada vez que esto ocurra,
inspira profundamente y di conscientemente:

» Yo perdono esto o aquello,
a éste y aquel
y amo a éste ser que sufre y le bendigo «.

Deja finalmente que este pensamiento,
que sin darte cuenta te ha perseguido todo este tiempo
infundiéndote miedo o desesperanza,
ira o rencor,
susceptibilidad o dureza,
se vaya y se pierda en el tiempo.

» Pero no ya como una amenaza velada contra tu ser,
sino como hoja muerta que finalmente se pulveriza
y desaparece en el camino «.

Sólo una vez que hayas hecho esto,
podrás ver por qué te atas a cosas,
sitios o seres
con los que te sientes en deuda
desde hace tiempo.

Podrás liberar tu alma y prepararla para un amor
que ya no tiene límites ni condiciones,
pues es el amor nacido del real perdón
que está listo para abrir los ojos
al verdadero amor y al verdadero perdón.

Nada habrá de tus hermanos a partir de ese momento
que te sea desconocido, que no puedas perdonar,
que te sea odioso o desagradable
y que no puedas comenzar a amar.

Entonces ya podrás abrir tu boca para dejar salir La Palabra,
ser mensajero y maestro al mismo tiempo,
pues ya enseñarás desde tu Luz
no escondida en partes o pretendidamente borrada.

Al saberte vencedor
de todos aquellos mal llamados errores de tus hermanos,
podrás amorosamente
decirles a ellos cómo vencerlos y cómo perdonarlos.

Hallarás al recordar,
que te sientes en deuda con personas
con las que has estado en relación
desde hace muchas vidas.

Hallarás que tal cosa
como una deuda entre hermanos no existe.

Sabrás que son más bien telarañas,
esas que tu asumes como cadenas.

Aprenderás a decir adiós
íntimamente y en pleno amor,
sin que el adiós sea una bofetada en la cara de tu hermano
o una puñalada en su corazón.

Pues has de saber que cuando hables desde el amor,
si dices:

“ He aquí que durante mucho tiempo
me he creído en deuda contigo,
por eso me he mantenido a tu lado.

Forzando en mi ser una simpatía
que va más allá de lo que la real simpatía,
amor o lazo de evolución
puede crearse en un momento
entre dos seres que crecen en el Universo.

Impidiéndote a ti hallar un ser
cuya real simpatía por tí nazca de su Ser,
de las circunstancias
que en ese momento estén presentes.

Coartando tu libertad de cumplir tu misión
según tu paso y tu ritmo.

Coartando mi libertad de seguir mi camino,
en soledad o en compañía
de aquellos seres o aquel ser
cuyo paso realmente acompañe el mío.

Es por eso que hoy te pido perdones mi despedida,
acompañes mi paso de salida con bendiciones
como yo acompañaré con bendiciones
tu recuerdo en mi existencia por siempre «.

Si así haces hablando desde tu esencia
a la esencia del otro ser,
un lazo de amor se extenderá entre ambos,
habrá comprensión y despedida en el amor
y si es así… no hay dolor.

Así habrás de identificar tu apego o desprecio
por los hechos materiales
y sabrás despedirte de aquellos
que realmente no son de tu propiedad,
sino más bien propietarios tuyos.

Igual harás con sitios y circunstancias,
hasta quedar libre de otro compromiso
que no sea el de ser tú,
en plena libertad,
listo para establecer nuevas alianzas y relaciones.

Pero basadas esta vez,
en lo que tus ojos nuevos te permitan ver.

Has de ser maestro de hombres libres
y por lo tanto hombre libre en ti mismo.

Si has de enseñar a vencer el temor,
éste no debe morar en ti.

Si has de enseñar a vencer la enfermedad,
ésta no debe morar en ti.

Si has de enseñar que la muerte como tal no existe,
has de desterrar
la idea del dolor de la muerte de ti mismo.

Y viviendo en plena santidad y libertad,
ninguna intención, ningún pensamiento, ninguna acción,
estará enmascarada
en el ocultar alguna vieja acción, deseo
o pensamiento no perdonado.

Descalza tus pies
y deja que descansen sobre la verde hierba.

Descubre tu cabeza y deja que sobre ella
se tienda la sombra de los árboles,
la luz del Sol y el viento.

Afloja cualquier prenda que atormente tu cuerpo
y así,
clama en tu ser por el bautizo de La Luz,
inspira profundamente y recíbelo.

Deja que La Luz penetre
a cada uno de los rincones de tu cuerpo y de tu esencia
y ama profundamente tu Ser,
hasta que sientas que Eres Uno con el entorno.

Sabrás entonces que no hay límites
ni en tu cuerpo ni en tu esencia.

Que eres parte de cada hoja de hierba,
de cada pequeño ser que camina
sobre o debajo de la tierra,

Que aquello que hace la piedra
es también parte tuya.

Que aquello que flota en el aire
es también parte de ti.

Ya no existirá en tí idea de separación.

Y cuando de tu boca salga
La Palabra de Unión y Amor a la tierra,
saldrá verdadera y fluida
como el agua de una fuente que jamás se secará.

Llama a tus hermanos junto a ti
y con pies descalzos sobre la tierra,
en presencia de las estrellas del cielo
y del fuego frente a ti,
bendice desde el centro de tu pecho la tierra
en cada una de sus criaturas.

Bendice la noche hecha para la reflexión, el descanso,
para la respiración de las hojas,
el pulular de las criaturas nocturnas
y allí frente al fuego,
habrás de tomar en tus manos
un puñado de la tierra buena
que en ese momento bendices
y llevándola al fuego habrás de decir:

Yo bendigo esta tierra
de la cual soy parte y esencia.

Bendigo el pie de cada uno de mis hermanos
que sobre ella camina, debajo de ella,
volando sobre ella.

Y digo desde el resplandor de mi Hogar Interior:

“Que amo esta tierra,
a cada uno de mis hermanos,
a cada ser
y cada pequeño mundo que en ella está”.

Calla entonces y recibe en ti el amor de la tierra.

Abraza luego a tu hermano y manifiesta tu amor,
en la forma en que tu Ser así lo indique.

Ya a partir de ese momento,
no habrá para ti separación de día o noche,
pues serás:

Libre Ser que camina en la tierra
en presencia de tu amor y Su amor.

Sólo entonces
y plenamente gozoso,
podrás empezar tu Ministerio
de amor y enseñanza,
de perdón y enseñanza.

Guárdate de no hacerlo
si la tristeza, la ira,
el rencor o el egoísmo
están presentes aún en tu vida.

Pues lejos de ser bautizo de vida,
será apertura de fosa de muerte.

Y no tendrá sentido
que enseñes al hombre a amar el día y la noche,
la tierra y sus criaturas,
si no está este sentimiento en ti.

Una vez que tu limpieza haya terminado,
una vez que hayas depurado tu ayer y tu hoy,
estarás listo para encarar ese mañana de misión
que has aceptado por última vez.

Notarás que has cambiado.

Que tus ojos ven a tu hermano
dentro de tu hermano,
más allá de tu hermano.

Que le amarás, perdonarás,
le enseñaras con palabras verdaderas
vertiendo en ellas tu real sabiduría de vida
y le pedirás que vaya luego a enseñar,
sin el temor a que este conocimiento
esté sucio o corrupto.

Enseñaras al hombre a despertar y a sanar,
comenzando por despertar y sanarte.

No darás a tu hermano ni bautizo de Sol ni bautizo de noche,
pues él en su momento lo hará como experiencia personal
y no has de ser tu quien le diga cuándo debe hacerlo.

Pero has de saber
que cuando muchos ya reciban el bautismo de Sol,
el bautismo de noche,
bendigan a los hombres en multitud,
a la tierra buena y sus criaturas,
la tierra comenzará a sanar
y nadie habrá que desee sacrificar a los seres a su cuidado
por vanidad o placer.

Y si está en necesidad de hacerlo
lo hará con tal dolor sincero de corazón y amor,
que las ideas del sacrificio en la criatura
será mayor que su dolor
y se dará en comunión de amor sincero, sin rencor.

La mujer que ha despertado,
llevará a su hijo de la mano por el sendero
en presencia de La Luz
y su leche será Palabra Viva,
que fortalecerá al nuevo ser que fecunda con su alimento.

La unión del hombre y la mujer,
en el despertar será muy diferente.

Entrañará unión y conjunción de sus esencias.

Será tan profunda que ya no se hará por azar,
sino en plena conciencia.

Entendiendo que el ser que de allí se genere
ha de ser Hombre Nuevo,
para la Tierra Nueva.

Y la simiente que nazca de la tierra así renacida
será simiente de fruto nuevo,
para hombre nuevo
y su alimento será mucho mayor.

Es hermoso el tiempo por venir hijo mío,
pero no será un don que se brinde libremente a cualquiera.

Antes bien, será un tesoro hermoso
que sólo podrá ser enteramente disfrutado
por el hombre despierto,
ya que sólo podrá ser apreciado en su totalidad
por los sentidos duales del hombre despierto
que vive ya completamente su dualidad
sin dudas ni temores.

Debo explicarte más
acerca del cuidado que has de tener de tu propia esencia,
una vez que comiences tu papel de formador de maestros.

Pero por ahora debo dejar descansar a mi pequeño heraldo,
pues como veras se ha cansado mucho
y no puedo forzarlo más allá de su propia fortaleza.

Explícale a mi pequeño heraldo
que ha de descansar un tiempo,
luego de que las primeras enseñanzas ya estén en tus manos,
pero no es aún el tiempo del descanso.

Él duda y llora, su cuerpo mortal se resiente,
pero es ésta la única esencia preparada
para poder transmitir esto.

Para que llegue a manos del que ha de vocear,
la Palabra Nueva desde la Tierra Nueva,
pues para eso ha venido a mi presencia
el heraldo anunciado por las viejas bocas.

Tiene él también la misma fuerza,
pero la tristeza aún no deja que mane la fuerza de su voz.

Enséñale a sonreír nuevamente y en plena aceptación,
sólo si hay paz en su alma, habrá Paz en su Palabra.

Y has de saber que La Palabra
tiene el poder de dar vida o de quitarla,
cuando es dicha desde la Esencia
y en presencia de la real conciencia.

No es azar que la creación se manifestara
como verbo encendido
y no de ninguna otra forma.

Cuida la forma en que dejas salir de tu boca La Palabra,
pues si es dicha desde tu vientre y mana por tu pecho,
no es ya palabra muerta, sino Palabra Viva
y tiene la fuerza del decreto,
pero de esto te hablaré prontamente.

Bendigo tu presencia en La Luz del Padre.

Y ahora te pido
que cada vez que sientas tus fuerzas flaquear
o tu corazón dudar
digas en paz la Antigua Plegaria
que escuchamos aquella tarde de su boca:

Sea mi vida, prolongación de tu vida.

Sea mi amor, prolongación de tu amor.

Sea mi esencia, fruto precioso de tu Esencia

y mi Ser,

emanación clarísima de tu Ser.

No haya en mí, vestigio de hombre antiguo bajo leyes antiguas.

No haya en mi mente duda antigua de antiguo saber.

Antes bien, haya luz que ilumine cada uno de mis pasos

y lleve yo esta luz, como fortaleza en cada uno de mis días.

Lleve ésta, mi luz, allí donde mi hermano llora en las sombras

y lleve mi amor, allí donde mora el odio o la tristeza.

En plena luz y conciencia.

Amen.

Miriam

Deja un comentario